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miércoles, 24 de diciembre de 2014

María Guerrero. ¡Órdago a La Grande! (A María Luisa Páramo)


En ese incierto origen del couplet. En ese viaje franco-hispano que luego, enrolado en el sollado de un paquebote, hizo las Américas, por mor de las compañías de zarzuela y opereta, en donde el teatro tuvo el epicentro escénico, con los entremeses, los monólogos, las grandes voces líricas y con todos los aportes musicales que se fueron fraguando. En ese recorrido melódico-cultural, las músicas siguieron interaccionando entre ellas, como gotas de mercurio, prestas a fundirse para hacerse una sola; una nueva, más grande y de mayor brillo.

Están escasamente estudiadas, todavía, las estrechas relaciones entre los tangos gaditanos y el teatro y la zarzuela, junto al resto de melodías de vitola gaditana, que se desarrollaron en torno a su finisecular Carnaval del siglo XIX.


AHMC
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Las músicas carnavalescas de esa segunda mitad de siglo, tuvieron una marcada influencia ultramarina, fundamentalmente cubana, con los aportes locales de los artistas flamencos y por la enorme sedimentación que la ciudad acopió, en ésa y en la anterior centuria, de tonadillas escénicas, trágalas, academias de baile, escuela bolera y bailes de candil, como corresponde a una urbe que fue cabecera de la Carrera de Indias y refugio liberal de unas Cortes constituyentes, hechos históricos que propiciaron el hervor musical resultante.




En esa constelación de compositores de las primigenias formaciones carnavalescas, sobresale especialmente la figura de Antonio Rodríguez Martínez, El Tío de la Tiza (Cádiz, 1861Sevilla, 1912), cuyas obras irradiaron a otros territorios y países, y alimentaron géneros musicales, que nunca le reconocieron su autoría, por dos aspectos muy determinantes; ambos caldo de cultivo para que así sucediera: su acusada modestia y la ausencia de una sociedad que velase por la defensa de los autores —que en nuestro país no llegó hasta el año 1898, aunque la "oficialidad" retrase un año más esta circunstancia—. Verlo aquí

Fueron muchos los autores que escribieron sobre El Tío de la Tiza. Si bien, no de forma exhaustiva. Pero todos coincidieron en que sus melodías habían sido cantadas ante la reina regente en la voz de María Guerrero, escogiéndose sus composiciones como genuinas de Cádiz

La más temprana de todas es la que proporcionó F. Edriani en 1903, en las páginas de Diario de Cádiz, en una extensa semblanza sobre la figura de Rodríguez, aportando por vez primera el dato de que María Guerrero lo había interpretado ante los reyes —no hace mucho (sic)—, y que ella lo incorporó a su monólogo La Sirena:


"No necesita el ingenioso autor del tango gaditano que mi humilde pluma lo ensalce; el hecho de que sus populares cantos recorran toda España y gran parte de América, el que esos cantares suyos los oigamos en fonógrafos y órganos, que como el del Cinematógrafo del señor La Rosa, son de procedencia extranjera, el que periódicos de la importancia del Blanco y Negro publiquen la letra y música de sus originales coplas; el que la eminente actriz Doña María Guerrero en el monólogo La Sirena, representado por cierto no hace mucho, ante los Reyes en Madrid, elija ente los cantares típicos de cada región uno de sus tangos, como cantar clásico de la tierra gaditana, son pruebas evidentes de lo mucho que vale el modestísimo autor de la comparsa gaditana que encabeza estas líneas, y que tanto contribuye todos los años al mayor esplendor de nuestros célebres Carnavales." (1)




Los textos posteriores a su fallecimiento (agosto de 1912), volvían a incidir en la difusión de María Guerrero y en su interpretación en palacio real, como en éste anónimo, impreso en 1940 por el Ateneo de Cádiz:

"(...) La dedicada a las expediciones de soldados para la Guerra de Cuba, es muy emocionante; y fue, por ello, cantada por la eminente actriz María Guerrero, en el Palacio Real, en un concierto que la Reina Doña María Cristina autorizó, para conocer las canciones españolas." (2)

El dato fue saltando de un autor a otro, sin citarse entre sí como corresponde a la literatura de aquellos cronistas de épocas pretéritas, que jamás mostraban las fuentes, ni citaban a nadie; consiguiendo así un resultado literario de mayor opacidad y de bastante menor cientificidad:


La Ilustració Catalana, 1891
"(...) En 1896 ofreció 'Los Claveles', que cantaban una copla patriótica con motivo de la primera Guerra de Melilla, que quiso escuchar la Reina Regente para conocer el espíritu de los gaditanos, y hubo de cantarla en Palacio la eminente Dª María Guerrero." (3)

"(...) En el tiempo del 'Tío de la Tiza' llegaran a merecer la aprobación hasta cantar ella una letra de 'Los Claveles' ante María Cristina, en el Palacio de Oriente, de la eminente actriz María Guerrero cuya Reina Regente tuvo deseo de conocer las canciones españolas, y nada mejor que los tangos gaditanos para ofrecer una muestra acabada de todas ellas." (4)

"(...) En 1896 se presenta el famoso coro de 'Los Claveles', popularísimo, y con unas letras patrióticas (estábamos en plena guerra de Cuba), que mereció ser cantada en Palacio ante la Familia Real, por la eminente actriz doña María Guerrero." (5)

María Guerrero. Joaquín Sorolla

Durante la alcaldía de José León de Carranza, en el pleno celebrado el 5 de enero de 1966 en el Ayuntamiento de Cádiz, así lo reconocía también el texto que argumentó la defensa para que la antigua Plaza Pinto pasase a llamarse Plaza del Tío de la Tiza. Las Actas Capitulares decían así, al respecto, en su punto 29:

"(...) Nacido en Cádiz en la segunda mitad del siglo pasado, fue su comparsa muchos años la que gozaba del favor popular, lo mismo en las calles que en las fiestas de sociedad se cantaron sus tangos, hasta el punto de que la eminente actriz Sra. María Guerrero, hubo de cantar en mil ochocientos noventa y seis en el Palacio Real el tango de la agrupación “Los Claveles” a petición de S.A. la Reina Regente, que encomió el espíritu de los gaditanos con motivo de una copla patriótica dedicada a la primera guerra de Melilla." (6)

Este aguaje decembrino nos trae un nuevo fardo. Llega el día de la Nochebuena, exactamente el mismo que doña Ramona Martínez, trajo al mundo a Rodríguez, en la calle Rosario Cepeda, en 1861. Y el fardo arriba con la prueba diáfana de que la extraordinaria actriz, María Guerrero, interpretaba los tangos gaditanos para trufarlos en el teatro español y en el género del cuplé de principios de siglo XX.


María Guerrero y su marido, Fernando Díaz de Mendoza

No teníamos la prueba hemerográfica directa —sólo la indirecta de F. Edriani— de la interpretación de los tangos gaditanos en boca de la eminente María GuerreroLa Grande; la afamada actriz que se negó a reconocer a su nieto, hijo natural de su vástago Luis Fernando con Carola Fernán Gómez; el cual, andando el tiempo, se convertiría en otra eminencia del teatro y de la escena filmográfica española: Fernando Fernán Gómez.




El lugar: el Teatro Principal de Cádiz, el mayor coliseo con que contaba la ciudad en la actual Plaza del Palillero. El "todo Cádiz" de entonces se rindió ante la diva, en una de esas noches mágicas que hacen que actor y publico se fundan. La minuciosidad del cronista de la clásica sección Actualidades del decano de la prensa gaditana, se nos presenta hoy con un gran valor historiográfico, por la abundante información que aporta, lejos de la gacetilla escueta.

Tercer timbre en el Principal. Arrellánese en el sillón que La Grande comienza a cantar:

"Escribimos estas líneas á las dos y media de la madrugada, y los miles de personas que aun permanecen en las calles Ancha y Sagasta oyendo la serenata con que es obsequiada la genial artista Sra. Guerrero, no se cansan de vitorear á la actriz que ha inspirado en Cádiz más cariño y entusiasmo.

No se recuerda en nuestro teatro, de muchos años á esta parte, una noche como la de ayer. Los antiguos hablaban de los triunfos de las Marchisios para decir algo parecido á las ovaciones que en su beneficio hemos tributado todos á la eminente trágica, á la sin igual artista dramática, á la deliciosa actriz cómica.





No importaba que la función elegida fuera la que fuese, para que el público llenase el teatro hasta el extremo de haber sido necesario suprimir la orquesta para colocar sillas y habilitar pasillos y huecos con objeto de situar á los espectadores. Y aún así hubo que dejar de entrar á algunos sin localidades, por el empeño decidido que mostraron en aplaudir á María Guerrero, valiéndose hasta de influencias personales para conseguir su objeto.


Ayer el público iba á ver á María Guerrero, á ovacionarla, á llenar de flores la escena, á suplicar á la actriz que volviese pronto por aquí. A tal extremo llega este empeño, que se trata de pedir á los Sres. de Mendoza que cuando se terminen las representaciones en Jerez, vuelvan a Cádiz para dar dos ó tres espectáculos más, por haber parecido pocas las 28 noches de la temporada.

Por todo ello, á pesar de que 'Sic vos non vobis', no es de las obras que más llegan al público, éste no reparó en la falta de efectos dramáticos y acción algo lángida de 'La última limosna' y aplaudió con entusiasmo, con vehemencia á cada momento, al finalizar todas las escenas; convirtiéndose los aplausos en la más ruidosas ovación al terminar el segundo acto. Entonces los servidores del teatro, llevaron al palco escénico más de 20 monumentales corbeilles; mientras que de los palcos arrojaban al mismo una lluvia de nardos que pronto alfombró el escenario.



Los Marqueses de Santo Domingo, la señora viuda de Kropf, la marquesa de Francos, su hermana Margarita, los Excmos. señores de Cano y Cueto, el Casino Gaditano, D. Rafael Viesca, D. Florencio Millas, Don Manuel Cano y Wert, los abonados á la primera platea de la derecha, y otros tantos, eran quienes enviaban aquellos magníficos ramos, artísticos y elegantes.

En el tercer acto aparecieron todos en la escena, y aún hubo otros tantos de la empresa, de los artistas, de sus admiradores, para la terminación de la obra, en que se repitieron aumentadas las muestras de agrado. Nardos y más nardos, rosas y otras flores, inundaron la escena, mientras el telón subía y bajaba docenas de veces, y la concurrencia inmensa de pie, prorrumpía en bravos y bravos, y las señoras saludaban con sus pañuelos á la eminente actriz, gloria indiscutible de la escena española.


La Sra. Guerrero saludaba emocionadísima y no sabiendo como corresponder á aquellas pruebas de cariño y entusiasmo, acordó representar el precioso cuento de Echegaray, 'El canto de la Sirena'.


El Cocinero, 25 de febrero de 1899. AHPC

En un momento se envió al Casino por el piano, se arregló la escena y la Sra. Guerrero con elegantísima y suntuosa toillete de color rosa 'firmada' por uno de los más acreditados modistos de París, interpretó el monólogo con una naturalidad y un arte que deleitó al público hasta cautivarle.

Ella cantó con encantador 'sprit' un gracioso 'couplet' en francés; dio toda la sal de esta tierra á los tangos gaditanos y á las Caleseras del Cádiz; interpretó con valentía y estilo dos hermosas jotas; y no sabemos cuántas cosas más.


Retrato de María Guerrero. Museo Nacional del Teatro, Almagro

El público no se cansaba de aplaudirle; las coplas se sucedían sin cesar y á pesar de que aquello fué improvisado, salieron no sabemos de dónde más ramos de flores y más nardos para cubrir la escena.

Esta fué la nota de la noche: las flores.

De toda la provincia vinieron en gran cantidad, encargadas por los floristas de Cádiz, para poder atender á todos los pedidos.

El 'camerino' también estaba lleno de flores, los departamentos del hotel cuajados de flores: flores por todas partes.

También tuvo otros regalos, entre ellos el único ejemplar que queda de 'La prudencia en la mujer', de Funes, obsequio de su autor, una magnífica colección de fotografías de la beneficiada, en extremo artísticas hechas por el Sr. Reymundo, y muchos otros objetos que no recordamos.

A la conclusión del espectaculo, más de tres mil personas aguardaban en la calle la salida de la genial artista; unidos a los espectadores, se formó gran multitud que se trasladó á oír la serenata. Esta fué notable por la interpretación y lo escogido del programa, por lo que felicitamos a los profesores y al director.

Al hotel acudieron muchas conocidas familias, autoridades, literatos é infinidad de amigos de los Sres. Mendoza, los que todos fueron espléndidamente obsequiados con bien servido té.

El Sr. Gobernador Civil, haciéndose eco del deseo de todos, brindó con exquisito 'Champagne' por la actriz, gloria de la escena española, que tan honroso recuerdo dejó en el extranjero, y porque de regreso de su excursión vuelva por Cádiz, prometiéndolo así los señores Mendoza.

En resultado, una noche inolvidable para Cádiz é inolvidable para la artista, que seguramente lleva buen recuerdo de nuestra población.

El teatro, como hemos dicho, brillante cual nunca." (7)


Diario de Cádiz, 12 de septiembre de 1900

Los tangos gaditanos, no sólo se difundieron a través de la partituras, adaptadas para piano, primero, y luego en las impresiones cilíndricas y discográficas, después, sino que también corrieron de boca en boca, siendo el teatro español, a través de innumerables compañías, las que incorporaron su graciosa polirritmia afrocubana. Se emprendió así un viaje de vuelta a una ida que un día llegó, y se le devolvía a América lo que de América vino, en un tortuoso viaje: La Habana-Cádiz-Buenos Aires... y en cada puerto una impronta, una huella, un deje. Aclimatándose a su ritmo natural: "a su amor".


Y en cada puerto un amor.



_________________________

(1) Diario de Cádiz, 20 de febrero de 1903.

(2) Anónimo, Ateneo de Cádiz. Publicaciones de la Sección de Folk-lore y Tipismo Gaditano. Recuerdo de la excursión artística de 'Solera de Cádiz', organizada por este ateneo y patrocinada por la Alta Comisaría de España en Marruecos, Año 1940 (pág. 32).

(3) PRÓ RUIZ, Serafín, Diccionario Biográfico de Gaditanos Insignes, Cádiz: Imprenta-Casa del Niño Jesús, 1955 (pág. 420).

(4) VILA VALENCIA, AdolfoAlegrías de Cádiz o Historia exacta de nuestro antiguo Carnaval, Cádiz: Talleres Tipográficos Salvador Repeto, 1957 (págs. 17 y 18).

(5) 'Momito', Historia y Tradición de los Coros y Chirigotas gaditanos en Cádiz en sus Fiestas Folklóricas, 1957.

(6) Acta Capitular del Ayuntamiento de Cádiz de 1966. Archivo Histórico Municipal de Cádiz, Libro número 10.458 (págs. 147 vuelta y 148).

(7) Diario de Cádiz, 12 de septiembre de 1900.

martes, 9 de diciembre de 2014

Dos años y 106.000 gracias



El almanaque giró 360 grados y antes de que nos diéramos cuenta, Los fardos de Pericón vuelven hoy, 9 de diciembre de 2014, a soplar velas. Movidos como estamos por el único afán de divulgar y compartir, y en consonancia con tiempos de carencias, soplamos —y estamos a— dos velas. Pero que conste en este cuaderno de bitácora, con caligrafía antigua y tinta azul marina, que lo hacemos encantados, con la complicidad de todos ustedes, queridos lectores, que sois el porqué de este tinglado; el coral de la galera; la parpatana del atún de derecho; meollo y razón de ser; la almendra de una bonita travesía: ¡lo mejó del queré!.


Así que en esta singladura, y como el instrumento náutico que mide un rumbo se llama igual que el alma flamenca: 'compás', sigue la nave arrojando fardos flamenquitos por ambas amuras, con la esperanza de que se depositen en tu orilla lectora y anclaren firme en tu curiosidad.

En esta aventura de depositar fardos flamencos en las playas, hay nombres trazados con pluma de gaviota en las arenas mojadas, de fieles farderos, pendientes siempre del cambio de marea: Tyler Barbour, Sobikok, Rafael Hoces, Patricia, Francisco, Jesús María, Javier Serrano, Paco, Gregoreo, Mariló García, Alexandre, José, Belén Peralta, José Morente, Santiago González, Manolín, Fernando, Quique Lafuente, Leonardo Casais, Ana Zafr, Vir, Extampas Flamencas, Santiago, Juan Luis Jiménez, Ricardo Martínez, Macb, Manu, Carmen Aguirre, Victoria Moreno, Salvador García, Pepe Delepe, Teo Garrancho, Blanca Flores, Diego Iguña, Elanaveva, Manuel Campos, Quorum Editores, Javier Reyes, Virtudes Reza, Pretoriano, Eva Cote, Jesús, Porverita, José Alberto, Tere Torres, Mariano del Río, Shumary, Óscar del Mar, Juan Luis Álvarez, Pedro Callealta, Paco Guerrero, Carlos Perriello, Manolo González, Seba Massa y Eugenio Mariscal.

Algunos nunca acostumbran a comentar. Leen, disfrutan, concuerdan o discrepan. A todos ellos, gracias por leer, por disfrutar, por concordar y por discrepar. Otros muchos, sí gustan de hacerlo y enriquecen con sus comentarios, sus aportaciones o también con sus discrepancias. Es más, a éstos últimos se les espera —e incluso se les intuye por dónde van a ir los "tiros" de sus puntos de vistas—. Y se les espera, no sólo porque la costumbre es una segunda naturaleza, sino porque, al igual que una casa tiene que tener ruidos hogañeros (que denoten habitabilidad de niños que alborotan, de guisos que huelen y de platos que chocan...), un blog ha de tener la palabra escrita de quien te lee, para expresar la emoción, en su doble vertiente de conformidad o desacuerdo.

En ese ejercicio. Gracias a esos cinco minutos invertidos por quienes se toman la molestia de sortear trabas para demostrar que no son robots y de reproducir palabras próximas al sánscrito que el control del blog le pide, recopilo, percibo y agradezco cálidos comentarios con nombres propios:

Ángeles Cruzado, Ro, la hija del Espín, Alberto Rodríguez, Faustino Núñez, Antonio Barberán, Guillermo Castro Buendía, Carlos Martín Ballester, Andrés Raya, Manuel Martín Martín, José Luis Tirado, La Gaceta Flamenca, Julio de la Torre, Paco de Cái, Lorenzo Benítez, Julio Molina Font, Fondo Negro, Mario Linares Barrios, José Antonio Valdivia, Jesús Godoy, José Luis López Aranda, Juan Alarcón, Rafael Román, Manolo Sánchez, Ana Barceló, María del Carmen García Franconetti, Santiago Moreno, Felicia León, Lydia Diánez, Rosario Agudo, Selva Otero, Pilar Ahijado, Chirigóticas, José Antonio Cervantes, Pepe y Rafael Chaves.


Otros amigos, optan por comunicar sus amables comentarios por una vía más privada, y servidor lo agradece, igualmente, una enormidad. En ese campo diviso las figuras de amigos y farderos como: Manuel Pedreño, Luisa Cabello, Antonio Burgos, Antonio Montesinos, Javier Pastor, Mayka González, María Estévez, Pepe Pettengui, José Manuel Gamboa, Eduardo Bablé, Kiki, Rafael Martín Ramos, Carlos Mariscal, Katia Sánchez, Javier Pérez Vega, Ignacio Salas, Teodomiro Cardoso, Anabel Rivera, Pablo Lloret, Pepe LandiIsaduncan, Francisco Morales, Miguel del Pozo, Paco Vargas, Antonio Alcántara, Pedro Espinosa, Bosco Prada, Amalia Quirós, Luis Luque del Río, Manuel Macías, Lola González Ponce, Francisco Perujo, Jesús Maeso, El Libi, Dolores Gallego, María Pilar Morillo Pérez, Rafael Estévez, José María González Santos, Rafael Gómez Vélez, Miguel García, Meli Mateos, Carlos Perales, Yolanda García Vallejo, Inma Araujo, Pepe López, Juan Manuel Suárez Japón, Francisco Zambrano, Gregorio Valderrama, Carlos Fernández, Francisco Hidalgo, Manuel Bohórquez, José Manuel Cardoso, Ana Salazar... 


...Manuel García Benedicto, José Miguel López, Ramón Rivero, José Luis Fatou Rodríguez, Mariela Quiñones, Lenka Stanícková, Jesús de Porras, Ramiro Domínguez, Luis Díez, Antonio Benamargo, José Miguel Acal, José María Castaño, Nadia Consolani, José Luis Fatou Rocha, Carlos Díaz Medina, Malu García Juárez, María Fernández Arenas, Antonio Martínez Ares, Lidia Cinta Rodríguez, María Mejías, Ana del Corral, Eva María Fernández, Luis Suárez ÁvilaFrancisco Conde, Miguel del Pozo, Joaquín Albaicín, Laura Vital Gálvez, Francisco Orgambides, Fernando Casas, María Luisa Ucero, María del Carmen Sanjuán, Beatriz Naya, María Díaz, María José (musika_libre), José Bentin, Javier Carmona, Juan Carlos Trujillo, Juan Antonio Mena, Juan Ramón Cirici, Chipi la Canalla, Juan Antonio Fierro, Antonio Pastora, Moisés Camacho, Antonio Foncubierta, Eva Díaz Pérez, Paco Hidalgo, Carlos Fernández, Abraham Sevilla, Manuel Torreiras, Ana López Segovia, Rafael Sierra Pérez, Ángel NúñezJuan Olmedo Pérez, Luis Rodríguez Neila, Jesús Fernández Palacios, Alicia María González, Antonio Reyes Montoya, Ester Berral García, Fernando Orgambides, Keco Baldomero, Ángeles Peiteado, Xiomara Sáez y José Luis Ortiz Nuevo.



A todos, anónimos y conocidos: ¡muchísimas gracias por estar ahí!

Ha sido difícil ajustar la periodicidad de las entregas. Más que nada porque a un servidor, aparte de escribir e investigar, también le gusta cocinar, leer, pasear, charlar, mariscar, reír, navegar, viajar, salir, entrar... y cientos de infinitivos más, algunos de ellos "más golfos". Así que, como esto va de fardos y de playas, la sincronización discurre paralela a las mareas vivas: cada mes hay un gran aguaje con una preciosa luna, cuya vaciante descubre un manto de piedras. Por eso cada mes hay un fardo que se deposita en la orilla. A veces vienen dos, dependiendo de los grados de la marea, claro está.

En 2014 llegaron trece de ellos. Éste fue su estricto orden de arribazón:

1Del villancico de negros del Cádiz del XVII y XVIII al villancico flamenco puso de manifiesto que la tradición villancística de Cádiz capital y del ámbito de sus Puertos y Bahía, se remonta siglos atrás, conservando la Biblioteca Nacional de España los ejemplares más tempranos y abundantes de villancicos de negros que se cantaron en la Catedral Vieja; siendo el más antiguo impreso en Cádiz en 1660. Este corpus de villancicos morenos fue reflejo y legado de la población negra, muy abundante en la Baja Andalucía. Se constató, asimismo, cómo las letras de villancicos gaditanos del setecientos, ya trababan en sus textos "lo flamenco", su estética de cante y de baile, y "lo gitano" (lo egipciano, lo egiptano):

                                              Las gitanas desde Egypto
                                              esta noche a Belen llegan,
                                              que las trae el regozijo
                                              por ser amiga de fiestas.
                                              Vienen á que con su dança
                                              en Belén todo se mueva

                                              y aun las pajas, que en el ayre
                                              alçan con gran ligereza:
                                              Al niño dizen mil gracias,
                                              y en el Portal assi entran,
                                              unas con sus tonadillas,
                                              y otras con sus castañetas.
                                              Oygan, oygan que tocan,
                                              oygan que empiezan...

La fragua, el yunque y martillo, una de las profesiones características de aquellos "castellanos nuevos", que en tropel colonizaron la Bahía gaditana, al albur de la Carrera de Indias, estaba también presente en aquellos villancicos guineos:




                                              Siendo de tanto alborozo
                                              la noche de Navidad,
                                              aun los herreros la quieren
                                              en su modo celebrar.
                                              Templados ya yunque y martillos,
                                              de la música al compás,
                                              emulos serán sus yerros,
                                              del más sonoro metal.
                                              (...) 
                                              Oygan, atiendan las vozes que dá,
                                              tris, tris, tras,
                                              ay, ay, ay,
                                              prosiga el martillo,
                                              y mudado el compás,
                                              al sonoro ruido
                                              la letra dirán...

Mostramos también las coplas "al estilo de zambombas" como así quedaron descritas en el periódico doceañista El Tío Tremenda o los Críticos del Malecón; también en La Moda y La Moda Elegante. Finalmente, establecimos un recorrido discográfico del villancico flamenco bajoandaluz y expusimos el argumentario de que la Navidad flamenca en Cádiz y los Puertos tiene la misma raigambre histórica que en Jerez o en Triana... ¡De manera que es ridículo (e indocumentado) 'regañar' por una tilde en la á (zambombá)!



2Los cafés de Cádiz. De la discusión liberal al café cantante. Con este exhaustivo estudio hemerográfico, ampliamos —de largo— el conocimiento que se tenía del número de cafés del Cádiz de las Cortes, que la mayoría de las fuentes bibliográficas hablaban de, apenas, una docena. Nosotros documentamos más de 40, muchos de ellos completamente desconocidos —caso del Café de los Escribanos, Café de las Tres Anclas, Café de los Voluntarios, Café del Boquete, Café de la Unión, Café de la Buena Vista o el Café de la Torre Tavira, entre muchos más—. También se documentó profusamente la etapa de los cafés cantantes de la segunda mitad del siglo XIX, desde aquellos citados por Pío Baroja, en Las Inquietudes Shanti Andía, escrito en 1911, hasta los de la Velada del Perejil, donde Enrique el Mellizo tuteló a un joven Chacón.


3Falla, detalles de su infancia. Notas de un homenaje (1926) nos trajo algunas noticias del tributo que se le organizó al músico gaditano, en 1926, en su ciudad natal, en el que se rotuló el Gran Teatro con su nombre y se le ofreció un almuerzo en el Balneario de la Palma y del Real con los viejos coros gaditanos. Allí, entre viandas y selectos jereces, la 'vieja guardia' de los comparsistas casi todos discípulos del Maestro Rodríguez, con Manuel López Cañamaque y El Batato a la cabeza le cantaron los viejos tangos gaditanos que habían presidido e influenciado la infancia y posterior formación del insigne músico. Por ello, de cuantos actos le programaron, fue el que más ilusión le hizo, según se desprende de su epistolario, conservado en la Fundación Manuel de Falla.

4Flamenco a bordo (1900) trató de dar a conocer la noticia marítima de una juerga, a instancias del cónsul francés —Mr. Gueyraud— celebrada en un buque gabacho, la fragata Iphigénie, atracada en Cádiz,  a bordo de la cual cantó El Niño de la Isla con la guitarra de Juan el Panadero, ante la oficialidad francesa y resto de autoridades.



5Semana Santa de Cádiz (1880): un tango; una tragedia encontró el origen remoto de una letra de tango, basada en un suceso real, luctuoso, acaecido en Cádiz, en la madrugada del Jueves Santo de 1880 con el desprendimiento de un balcón y sus ocupantes en el barrio de Santa María. La copla había sido detectada y comentada por Antonio Machado Demófilo, en 1881, en su Colección de Cantes Flamencos. La documentación reunida confirma, cientos de años después, que el acontecimiento fue real y su huella podemos oírla hoy día en cantaores actuales como Miguel Poveda (minuto 2´36).



6Fernando Quiñones. Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (VII) fue la séptima entrega de un compendio biográfico de personalidades flamencas. En esta ocasión, nos detuvimos en la gran figura de Quiñones, en su conocida incursión y aportación al flamenco, analizando su bibliografía y enorme aportación, como estudioso, erudito y conductor de un programa de culto. También fue vista su menos conocida admiración y participación en el Carnaval gaditano —silenciada por los círculos cultistas—; género por el que sintió contradicción y una aparente fobia, más de cara a la galería que por convicción personal, según nuestra opinión.



7Espacio Camarón o El Crustáceo de la Ínsula (no vayan a querer cobrarme) fue la respuesta irónica a un despropósito de comercializar el nombre de un descomunal artista, indisoluble a una tierra y adscrito a una comarca cantaora: Camarón de la Isla por la gracia de Joseíco, hermano de Rosa la Papera, tío de La Perla de Cádiz, más allá de la discutible "gracia" de la propiedad industrial. Es también la crónica de una tierra que llega tarde a un espacio museístico; tarde a una fundación; tarde a conservar y gestionar el legado del artista más influyente e importante del siglo XX, que se crió entre piezas de esteros, retamales de sapinas y güichis con suelos de serrín.




8Tío Chele (1927-2014): un bailaor de posguerra. En mayo de 2014 fallecía José Agudo, Tío Chele, bailaor gaditano y personaje clave del Cádiz flamenco de la posguerra. De la Generación del 27, como su amigo Chano Lobato, fue imprescindible para conocer esa generación de bailaores "de alpargata", de boniatos y matalahúva; calamidades de una guerra y sus devastadores efectos, que pese a las penurias, se abrieron camino en los procelosos años de dictadura.


9La guitarra flamenca de Paco de Lucía: un sello específico. Siempre ocurre. Dotamos a los genios de inmortalidad y cuando se van nos desconcierta tanta orfandad. Inesperado desenlace de la cima guitarrística flamenca. Paco era mucho Paco. Macho alfa de una manada de tocaores que nadie discutía su insultante orden jerárquico. Tan sólo un aspecto igualó su gigantesca técnica: la condición humilde con la que daba lecciones magistrales. La soberbia casposa de aquellos clásicos músicos; eternos miradores por encima del hombro, le cerró las puertas del Teatro Real para instalar la capilla ardiente. Todos los coliseos del mundo de mayor aforo y fama, llevaban 50 años abriéndoselas. ¡España! (cañí).

10Don Antonio Chacón (II). Banqueros y tabanqueros a sus pies. Notas nuevas. Más apuntes del gran cantaor jerezano, con noticias desconocidas de su tránsito artístico por Cádiz, abarrotando el desaparecido Teatro Cómico, junto a los hijos de Enrique el Mellizo y luciendo sus habilidades por tarantas, antes de impresionarlas en disco, entre otros estilos que dominaba con magisterio. Tabanqueros y banqueros a sus pies. Ya lo creo que sí.


111564. De cómo Cádiz le puso puertas al campo. En esta entrega, mostramos el documento iconográfico más antiguo de una estampa folklórica de Cádiz, fechado a mediados del siglo XVI, así como el testimonio de las juergas del primer tercio del siglo XIX que se corrían en los ventorrillos del extramuros, en donde se forjó buena parte del arte flamenco, con todos los elementos músico-culturales que éste amalgamó.


12"Mi gustar flamenco". De tiendas y trastiendas touristas. Fue una mirada al espectáculo flamenco servido para los turistas que visitaban el Cádiz decimonónico; un turismo, generalmente, proveniente de barcos y en una época en la que el flamenco ya estaba altamente profesionalizado, cotizado y se usaba aún con cierto distintivo de exotismo, como siempre le pareció a los viajeros románticos de otros tiempos. Un Cádiz de colmaos y tiendas de vinos, a ambos lados de la muralla y el ingenio nativo que explota la visita, como recurso para buscarse tres perras gordas.


13José Capinetti. Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (VIII). Octava entrega sobre la vida y obra de un guitarrista excepcional, de la Real Isla de León y pieza clave de la Escuela de Cádiz y los Puertos: José Capinetti, ascendencia italiana para un tocaor que desarrolló su trayectoria artística en Cádiz, en el barrio de Santa María, teniendo como colofón de su carrera artística el I Concurso de Alegrías de Cádiz, de 1952. En ella se muestra una entrevista poco conocida, que concedió a La Voz del Sur, en la Nochebuena de 1951, justo una año antes de fallecer.


Hasta aquí los fardos "decomisados" en 2014. Si alguno despertó tu curiosidad y te hizo pasar un rato agradable de lectura, ya mereció la pena. Mucho, además.

domingo, 9 de noviembre de 2014

José Capinetti. Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (VIII)

José Capinetti. Foto: Aleu Zuazo, véase La Fragua.

José Capinetti Rodríguez. San Fernando (Cádiz), 1878Cádiz, 1952. Tocaor. Hijo primogénito del matrimonio isleño, compuesto por José Capinetti Padilla y Eloisa Rodríguez García, de cuya unión nacerían sus hermanos: Antonio, Pedro, Manuel, María, Josefa, Ana y Carmen Capinetti. Casado con María Antonia López Almagro.

Al buen investigador y exquisito aficionado al arte flamenco, Salvador Aleu Zuazo, debemos la localización de su partida de bautismo, cuya transcripción literal dice así:

"En la Iglesia Parroquial de esta ciudad de San Fernando, un veinticinco de agosto de mil ochocientos setenta y ocho, Yo, Don Ramón Herrera, coadjuntor de ella, Bautizé (sic) solemnemente á 

José María, que nació el catorce del corriente, á las once de la mañana, hijo legítimo de José Capineti y de Eloisa Rodríguez, naturales de esta ciudad y casados en ella. Abuelos paternos Pedro Capineti y María Padilla; Maternos Francisco Rodríguez y Ana García; Padrinos Juan Capineti y Josefa García; testigos Manuel Romero y Juan Domínguez, y para que conste lo firmo

Ramón Herrera (rubricado)." (1)



En 1894, Capinetti figura empadronado en la calle Bravo, en su San Fernando natal, en compañía de sus padres y hermanos, en el barrio de Las Siete Revueltas, territorio en el que, en diferentes épocas dio cobijo a otros flamencos, tales como, Luisa Fernández, La Monona, Cristobalina, Mariquita o Alvarito de la Isla:


Padrón de 1894. AHMSF

Mandadero en aquellos evocadores candrays de sal, que dibujaban una preciosa Isla, en cuyos caños navegaban panzudas embarcaciones de vela latina, en el muelle del Zaporito, es la profesión primera de Capinetti, que le supone Aleu Zuazo, vía la información oral de su sobrino.

"Ya era mayor sin que podamos precisar la edad y aspirando a una mejor calidad de vida, decidió irse a Cádiz donde residían algunos parientes que lo habían precedido en esta determinación. Se quedaría para siempre en la capital, donde se hizo el gran artista del que se tiene conocimiento". decía Aleu Zuazo (2)


Foto: Movellán

Partiendo de la planilla del padrón gaditano del año 1905 y considerando que en este documento era preceptivo consignar el tiempo en el que llevaba habitando en la ciudad, en el cual se manuscriben nueve años como "Tiempo de residencia en Cádiz", podemos calcular, con cierta precisión y contestar así a la duda de Aleu Zuazo, que debió ser hacia 1896, en pleno conflicto con la Guerra de Cuba, cuando la familia trasladó su residencia a Cádiz, al barrio de Santa María, concretamente al piso segundo del número 25 de la calle de la Botica:


Padrón de 1905. AHMC

José Capinetti en un retrato de estudio. Foto: Antonio Barberán.

Capinetti está considerado, de manera bastante consensuada, discípulo y continuador de la escuela guitarrística del Maestro Patiño, vía —entre otros— Manuel Pérez el Pollo. Lo cual es evidente por la fecha en la que se instala en Cádiz (1896). Si bien, Patiño falleció en 1902 —y seguramente en fecha próxima el Maestro Tapias, también—, los eslabones transmisores de su vieja escuela de toque continuaban en activo, a través de El Pollo, de Juan Gandulla Habichuela, de Manolo el Pintor o de Manuel Ramírez. Aun en el caso de ser totalmente autodidacta, como así declara a la prensa en una entrevista que enseguida conoceremos, es imposible no recibir influencias de la estética del toque de la ciudad y del barrio en el que Capinetti reside, donde se concentraba entonces una de las escuelas más fructíferas y preclaras de la guitarra flamenca.

Se puede ser alumno sin banca; estudiante sin pizarra; aprendiz sin matrícula...: observando y "mangando" falsetas de tu alrededor —Ramón Montoya se cuidaba de no exhibirlas ante precoces guitarristas de buen oído, para así retrasar el inevitable "robo" de sus bellas y depuradas falsetas—, de rasgueos y acordes imposibles, a través de infinidad de juergas, por las ventas, y el campus universitario de los cuartos y reservados.


Cádiz. Tres escuelas de toque juntas: Ramón Montoya, Niño Ricardo y José Capinetti.
Fondo de Ramón Grosso. Biblioteca de Temas Gaditanos

José Capinetti alternó con todos los artistas de Cádiz de la primera mitad del siglo XX, de su comarca artística, siendo el tocaor preferido de muchos cantaores, entre otros, de Aurelio Sellés y de Pericón de Cádiz. Pese a la gran cantidad de discípulos que le ha otorgado la tradición oral, las clases de guitarra las impartía con cuentagotas, dependiendo del concepto que él mismo tuviese de quien las solicitaba. Uno de ellos, aunque por muy poco tiempo, pues apenas recibió clases suyas, fue Eugenio Salas el Niño de Los Rizos. En una de las distintas entrevistas personales que le hicimos a Eugenio, nos contó que Capinetti llegó a decirle en una ocasión:


El Niño de los Rizos en Rito y Geografía del cante flamenco, TVE
"Eugenio: te vas a tirar toda la vida diciendo que quieres dar clases conmigo y cuando te decidas, voy a estar ya en el otro barrio".

Chano Lobato, que alcanzó de pleno a José Capinetti, corroboró la transmisión de su escuela en las manos de El Niño de los Rizos:


"—Ese chiquillo (se refiere Chano a Eugenio, cuando contrajo una enfermedad en las manos que ya le impedían tocar) ha sido de pena. Qué pena. Hay que ver que manera de colocarse la guitarra, qué planta de tocaor. Que pena. Es verdad. Tenía los aires de Capinetti..." (3)

La propia declaración de Capinetti hablaba de su "escapada" artística a aquel Madrid tan flamenco de 1910. Los periódicos, bastante más certeros que la memoria, testimonian su paso por la Villa y Corte entre 1913 y 1914 —mostradas en su día por Antonio Barberán— concretamente en el célebre Café de las Veneras, y en el Concert Madrileño, en compañía de Francisco Niño MartínezIdeal GaonaGloria la Cordobesa; el también tocaor Joaquín Rodríguez y el popular cantaor, Antonio Pozo el Mochuelo:


Eco Artístico, 25 de agosto de 1913.
Inventario de artistas por orden alfabético.
Eco Artístico, 5 de septiembre de 1913.
Eco Artístico, 15 de septiembre de 1913.
Eco Artístico, 25 de enero de 1914.

En 1920, en un espectáculo 'culto y moral', estuvo Capinetti contratado en el Café Alhambra, de Cádiz, en donde alternó con los cantaores Manolita Dominguez y Triana, cuyas actuaciones dejaron "estela" hemerográfica en El Noticiero Gaditano, a través de un crítico, que rubricaba sus textos bajo el seudónimo "UNO":


El Noticiero Gaditano, 7 de agosto de 1920.
El Noticiero Gaditano, 12 de agosto de 1920.
El Noticiero Gaditano, 9 de agosto de 1920.
El Noticiero Gaditano, 12 de agosto de 1920.
El Noticiero Gaditano, 11 de septiembre de 1920.

En 1922, el año del Concurso de Granada y del Concierto Flamenco de Cádiz de la Academia Santa Cecilia, hallamos a Capinetti contratado en el Kursaal Gaditano: en actuaciones flamencas y de variedades:


El Noticiero Gaditano, 27 de noviembre de 1922.

Dos años más tarde, en 1924, serán las tablas del, entonces, primer coliseo de Cádiz, Teatro Principal, las que conocerán las actuaciones de Capinetti con Aurelio Sellés, Pilar CalvoDora la Cordobesita —como nos contó en su momento Pérez Merinero—. La prensa luego, elogiaría su actuación: "...destacó la magnífica actuación del tocaor de guitarra Capineti":


El Noticiero Gaditano, 4 de diciembre de 1924.

En mayo de 1925 se inauguraba la Tienda de Los Gallos, en la Cruz VerdeToda la gitanería de habano y manzanilla, de toreros, flamencos, banderilleros, galleros, exportadores y personalidades de los sonidos negros se condensaban en el vestíbulo viñero. La gacetilla es simpática y desenfada (4):


El Noticiero Gaditano, 15 de mayo de 1925.

En diciembre de 1925, nuevamente en la Tienda de Los Gallos se produjo un encuentro memorable, de esa estampa pasada, que entroncaba el histórico binomio, tauroflamenco, tan enraizado en la capital desde tiempos pretéritos. Se produjo una reunión de cabales, para agasajar a Manuel Báez el Litri, con el diestro Sebastián Suárez "Chanito" —que sabía cantar y simultaneaba sus actividades taurinas con el arte flamenco—; Antonio Ortiz Camacho, famosísimo exportador de gallos; Antonio Jiménez el Mellizo, hijo de Enrique el Mellizo; José Vara VaritaAurelio Sellés y José Capinetti (a quien el inexperto periodista le cambian el nombre por Francisco):


El Noticiero Gaditano, 11 de diciembre de 1925.

En 1926 —según puso de manifiesto David Pérez Merinero— Capinetti (Capinetry, sic) acompañó a Manolo Caracol en Valencia:


La Correspondencia de Valencia, 17 de marzo de 1926.
Fuente: Papeles Flamencos
La Correspondencia de Valencia, 22 de marzo de 1926.Fuente: Papeles Flamencos


La familia Capinetti entra en conflicto

Ése podría ser el título de lo que sigue. En noviembre de 1925, el guitarrista es atendido en el Hospital de la Misericordia, de una herida frontal. ¿Se trata de la puñalada que le dio el tocaor gaditano Manolo el Pintor, que nos contó Aurelio?:


El Noticiero Gaditano, 3 de noviembre de 1925.



El 30 de mayo de 1929 fue inaugurado el último coso taurino que tuvo Cádiz. Ése mismo año, su hermano, Manuel Capinetti sufrió una fractura severa del peroné al intentar escalar la pared del coso, que tenía una altura bastante considerable:


El Noticiero Gaditano, 21 de octubre de 1929.



En 1930, es su hermana Josefa Capinetti quien tiene problemas de convivencia con algunos vecinos del barrio de Santa María en donde ella reside:


El Noticiero Gaditano, 30 de agosto de 1930.

Problemas que persisten al año siguiente y vuelve a presentar denuncia en calidad de "casera", de la casa número 12 de Santo Domingo:


El Noticiero Gaditano, 11 de junio de 1931.

En 1930, según el rastreo de Ángeles Cruzado, José Capinetti actuó en Jerez, en la finca 'El Majuelo' de Domecq, "en una fiesta en la que se habló durante mucho tiempo", junto a Isabelita de Jerez, Pepe Durán el Tordo, Rosa Durán, Aurelio Sellés, Luisa Requejo, La Pompi, El Gloria y Manuel Torre.

El apellido italiano —como en el caso de Capinetti— es algo muy propio y común en el ámbito de la bahía gaditana, en donde abundan los apellidos de italiana ascendencia, mayormente de origen genovés, a partir de su nutrida colonia: Lasquetti, Scapachini, Sopranis, Benbenutti, Parodi, Fopiani, Rossety, Fedriani, Fossati, Amiguetti, BonmattiCirici, Pettenghi... No obstante, su apellido era frecuentemente confundido y coloquialmente "gaditanizado" como 'Capinete' (Pericón le llamaba así; y así figura en el padrón arriba mostrado de 1905); 'Capinetry' o 'Caprinete', como lo describe el periodista de El Noticiero, con motivo de una actuación en el Teatro de las Cortes de La Isla, en 1932, precisamente con Pericón de Cádiz que venía de ser la sensación en el Olimpia de Sevilla, en comandita con El Niño de la Huerta:


El Noticiero Gaditano, 10 de marzo de 1932.

Tras la Guerra Civil, José Capinetti —a quien, según los informes confidenciales de la Jefatura del Servicio Nacional de Seguridad, franquista, apodaban "El Gitano"— se ve envuelto en un peligrosísimo Consejo de Guerra, en Sevilla, con la amenazadora sombra de Queipo de Llano y en una época en la que los juicios no ofrecían la más mínima garantía procesal sobe la población civil. Capinetti es llamado a declarar junto al cantaor Pepe el Limpio y al tocaor El Niño de Huelva, por estar en el momento inadecuado, en el sitio inadecuado: una juerga de señoritos en El Pasaje de la Europa, en donde, supuestamente, se profirieron gritos de ¡Viva Largo Caballero! Verlo en fardos anteriores, aquí y aquí.

Eso ocurría un 12 de octubre, día de la Hispanidad, de 1938. Un año después, Capinetti forma parte de un elenco artístico, adulterado, muy propio de la posguerra; pasillos teatrales con una nómina de folklóricas que encandilaban al régimen, en el cual tenía cabida un reducto de cantaores flamencos, como Niño Medina, Niño de Fregenal y el bailaor Paco Senra, según informa el periódico Azul, órgano de la Falange Española de la JONS, el 3 de marzo de 1939:


Azul, 3 de marzo de 1939.

En 1940 y en la línea propagandística del régimen, organizada por la Alta Comisaría de España en Marruecos y el Ateneo de Cádiz, formó parte, junto al bailaor El Chino, el cantaor El Troni, el tocaor Servando Roa y varios miembros de los Jinetos, del espectáculo teatral Solera de Cádiz, estampa de sainete original de Rafael García, cuya dirección artística estuvo a cargo de Joaquín Quintero, encarnando José Capinetti el papel de "Don Antonio". En el verano de 1947 inauguró la temporada en El Cortijo de Los Rosales, acompañando a Pericón de Cádiz.


Año 1940.

Su gran maestría en el acompañamiento para el cante se lo facilitó —sin duda— el mero hecho de saber cantar. En ese sentido, hay unanimidad de criterios, a la hora de valorar las cualidades tocaoras (y cantaoras) de José Capinetti. Veamos algunas opiniones autorizadas sobre su maestría guitarrística, entre artistas coétaneos e investigadores:

Galería de opiniones 


Aurelio Sellés: "(...) Capinetti tocaba mejor que todos... (...) Capinetti era muy buen tocador. (...) Les voy a decir a ustedes lo que le hacía un hermano de Pepón, uno que había aquí. Este hombre venía en busca de un tocaor que había en Cádiz que se llamaba Manolo el Pintor, que le pegó una puñalá a Capinetti, por celos de guitarra." (5)




Pericón de Cádiz"Capinetti era un tocaor que había en Cádiz que tocaba por soleá como yo no h´escuchao a nadie, con un aire suyo y unas cosas... y luego cantaba con voz de falsete que daba miedo, la malagueña doble del Mellizo l´hacía de una forma preciosa y emocionaba oírlo con aquella voz y el sentimiento que ponía. (...) Y cuando tocaba tenía muchas cosas del maestro Patiño (...) Y Capinetti hacía muchas cosas suyas, con un compás y una medía bárbara. Aurelio no quería cantar con nadie más que con él, y ca vez que tenía que salir cantando con otro l´entraba una cosa mala; allí en Cádiz siempre con Capinetti, y cuando iba a Córdoba, a Jerez o a algún sitio dé´sos, se llevaba a Capinetti pa que le tocara... (...) Y como Capinetti no vivía más que pa la guitarra, siempre pensando en la guitarra, algunas veces pasaban cosas...
Me acuerdo de una noche que estábamos en La Privaílla, un bailaor que le decían El Chino, Capinetti y yo, los tres caninos, sin un duro en el bolsillo; cuatro o cinco días sin ná de ná... Y allá a las doce y media, que ya Antonio tenía el candao encima el mostrador pa cerrar, el teléfono que suena... Deja Antonio el candao, se va p´al teléfono, lo coge:

Sí, sí, aquí es La Privaílla... ¿Capinetti?... Sí, aquí está, y Pericón, y el Chino... sí, señor; aquí están los tres.


Se viene pa nosotros y le dice a Capinetti:

Anda, ponte al aparato, que es pa una juerga.
se pone Capinetti al aparato y le sentimos decir:

Bueno, ahora mismito vamos p´allá los tres. 

Suelta el aparato, se viene pa fuera, el dueño coge el candao, cierra La Privaílla, salimos los tres por la calle Benjumeda p´abajo, y cuando ya íbamos cerca de la calle Soledad, Capinetti que se para, pone la guitarra en el suelo y dice:

Esperarse un momento, esperarse un momento, porque no sé yo adónde vamos ni quién me ha llamao.


Pero, hombre, ¿tú no has estao hablando por teléfono?

Sí, pero se me ha olvidao de preguntarle que quién era y pa dónde era.
Pero, hombre, ¡si eso no se le ocurre en el mundo a nadie más que a ti!...

Y nos hizo pasar el berrenchín más grande del mundo. Cogimos y empezamos a llamar a un sitio y a otro, pero en ningún lao había fiesta, y perdimos la fiesta por mor de Capinetti, por no coger el recao bien, por no preguntarle: Oiga usté, ¿adónde vamos y quién nos llama? Ná, no le preguntó ná, y perdimos la fiesta después de cuatro o cinco días sin ganar una peseta, tos caninos.

Y es que era un hombre que no vivía más que pa la guitarra, un fenómeno de la guitarra, pero en lo demás...

En muchas de las fiestas que estaba con Aurelio, si Aurelio no conocía al señorito, pa sonsacarlo y sacarle cuarenta en vez de veinte, le sacaba una conversación mentira y le decía:


Pues mire usté: no hace cuatro días que ha estado yo en Córdoba, me llamó don fulano de tal, y habemos estao allí, en el cortijo, dos días, que por cierto s´ha portao mu bien con nosotros, pero bien de verdá, y nos dio un dinerito mu bueno (y le ponía un dinero equis pa que el señorito recogiera la onda) Pero como Capinetti estuviera allí al lao y escuchara aquello, enseguía saltaba:


Tú no estás bien de la cabeza, Aurelio. Si hace por lo menos tres meses que no vamos a Córdoba...


Y si Aurelio le metía el pie por debajo la mesa pa que rectificara, le decía:


Aurelio, estate quieto, hombre, y no me pises más, que m´estás manchando los zapatos y los pantalones.


Y lo hacía por su corazóm; vamos, que le salia así, sin querer hacer gracia, ni daño, ni ná.

Un caso." (6)


Ramón Montoya (con motivo de una visita que hizo a Cádiz, en la que un hermano de Manolo Vargas, le pidió recomendación para aprender a tocar): "Mira, si te quiere enseñar a tocar la guitarra, aquí hay uno que te puede enseñar a tocar la guitarra; no es gran cosa, pero to lo que hace lo hace mu bien hecho, mu cortito, pero mu bien hecho; porque no tiene brazos, tiene el brazo corto...
¿Quién es?
Capinetti." (7)

Salvador Aleu Zuazo"El que Capineti acompañara tan compenetrado con el cante, tan a compás, era una consecuencia natural de sus cualidades también como cantaor, faceta que ponía de relieve en raras ocasiones". (8)



El Chato de la Isla: "José Capineti era un hombre muy formá, siempre serio. En su tiempo era el más destacao de los tocaores de por aquí. Y la prueba está en que le tocaba a Aurelio en casi toas las ocasiones que er maestro cantaba. Y esto es aparte...; A mí me gustaría que las personas que piensan que el flamenco no es una cosa seria hubieran conocío a estos dos hombres, porque no cabía formalidad más grande. Y conste que no eran los únicos que como Aurelio y Capinetti, con señorío y fundamento, había mucha más gente. Me´stoy refiriendo a los artistas. Lo que pasaba que como ellos eran mayores pues esas cualidades sobresalían más que en los que comenzábamos. (...)

Y volviendo a Capinetti, más tarde llegó a Cádiz un chavalito que se llamaba Rafael de Jerez y nosotros le decíamos El Lápiz, porque era muy dergao, y tocaba extraordinariamente. A este también le echó mano Aurelio pa que le tocara y, ya, alternaban los dos, Capineti y Rafaelito, a la hora de acompañá ar maestro.


Su sobrino, Antonio Capinetti en el
homenaje al tocaor Manuel Fantova,
Cojo la Leta, efectuado en 1973
José Capineti a mí me tocó en varias ocasiones. Y si tengo tan presente lo de su forma de sé, es porque su sobrino, Antonio Capineti, de la Isla, tocaor también, y amigo mío de siempre, que m´acompañao miles de veces, tiene un carácter que me recuerda muchísimo a su tío.
Dos buenas personas José y Antonio Capineti." (9)







Chano Lobato: "Aurelio llevaba muchas veces a Capinetti a Jerez, ¿comprendes? Porque Aurelio iba muchísimo a Jerez y siempre se llevaba de guitarrista a Capinetti. Seguramente, nada tiene de particular que Capinetti les pusiera cantes, porque tenía noción de las cosas del Mellizo porque lo alcanzó, aunque no le tocó. Cuando iba a Jerez, pues claro, toa esas cositas así pues eso se lo enseñaba también a ellos. Muchas cosas del Mellizo vinieron a relucir por Capinetti, que tenía noción de eso (...)" (10)



Fernando Quiñones: "Por su parte, el consumado José Capinetti Rodríguez, desaparecido a avanzada edad y sobre los años cincuenta, gustaba de los motivos ornamentales 'largos' y poderosos, de la elocuencia del instrumento, y ligaba o encadenaba sus variaciones, llevando el papel de la guitarra a un plano con tanta voluntad de realce como la del cantaor mismo, a quien no se conformaba con servir a secas. Capinetti tocó por alegrías en la vivaz 'manera' de caracoles con que la mayoría de los guitarristas las ejecutan hoy, y fue acompañante de Aurelio Sellé durante varias décadas". (11)

José Blas Vega: "José Capinetti Rodríguez siempre estuvo muy ligado a la vida artística de Aurelio de Cádiz. Continuador de la escuela del gran Patino, era guitarrísticamente corto, con poca pulsación, pero tocaba muy rancio y muy bien los cantes de Cádiz. A la torpeza de su mano derecha se imponía la izquierda, muy airosa y perfecta en el ligado de las notas. Dotado del compás y del conocimiento del cante, puesto que sabía cantar, se convirtió en el preferido de los cantaores gaditanos." (12)

Antonio Menéndez Capinetti (sobrino de José Capinetti): "Mi tío sonaba distinto a todos los demás." (13)

Paquito de la Isla: "Tocaba por soleá y alegrías mejor que nadie." (14)



José Manuel Gamboa: "José Capinetti, que acompañando a Aurelio Sellés, para adaptarse a su tono, acabó por imponer el toque por alegrías en acorde de Do mayor. Esto aires han llegado hasta nosotros..." (15)




Ramón Vélez: "Esta venta (se refiere a la Venta la Palma) estaba en Puertatierra, al lado del Campo de fútbol y de la Plaza de Toros, ya desaparecidos desde hace mucho tiempo, el campo, se llamaba El Mirandilla, allí iban otros artistas como Pericón, Antonio el Herrero, el Peste, Capinetti, y Miguel Borrull, unos eran cantaores, y otros eran guitarristas; y El Chino y yo, bailaores; ésa noche me puse mis botas de bailar y mi traje, que por cierto me lo compré en El Rastro de Madrid, me acuerdo muy bien, por que el cachondo de Beni, me decía que el traje era de un muerto, y encima se reía todo lo que quería. (...) Yo metí en la fiesta a Pericón y Capinetti, el guitarrista, empezó la guitarra a tocar por bulerías y Pericón a cantar, y cuando voy hacer el segundo desplante, me dice el señor, que parara, le dije que iba a terminar el final de las bulerías, y me dijo que no, que ya habían pasado los diez minutos, bueno yo me senté en la silla, Pericón y el guitarrista se miraron muy extrañados, y estuvimos hablando de otras cosas con los señores, tomamos una copita y una tapa, y cuando pasó un rato, le dije que nos teníamos que ir, por si venía otro señor a la venta. El hombre sacó el dinero y me dio mis doscientas pesetas, pero como yo veía que no sacaba más dinero, le dije que por favor les pagara a mis compañeros, y me quedé frío, cuando me dijo, que a ellos les tenía que pagar yo, me quede de mármol, Pericón y el guitarrista, estaban extrañadísimos, en aquel tiempo, todo Cádiz, sabía que Pericón, era un buen cantaor, no lo sabría o se estaba haciendo el tonto... (...) Me salí del cuarto muy cabreado y detrás de mí Pericón, y Capinetti, y como Pericón, tenía esas salidas, con tanta gracia me dice: ¡Ramoncito, ese tío, te ha tomado por un fontanero! Se nos pasó el cabreo que teníamos y repartimos las doscientas pesetas, para los tres; eran setenta pesetas, para cada uno, pero con setenta pesetas se compraban cosas en aquella época, porque los jornales eran muy bajos." (16)


Venta la Palma. Capinetti, Rociana, Antonio el Herrero, El Ruiseñor y Ramón Vélez.

Ricardo Moreno Criado: "Cuando en el año 1922, durante los meses de verano, el Balneario 'Reina Victoria' y la 'Venta Guerrero', decidieron en beneficio de sus clientes, implantar la actuación de artistas en sus salones, el restaurante Vista Hermosa no quiso ser menos en todo lo que fuera poder ofrecer un mayor aliciente a su numerosa clientela, contratando a la notable artista del cante flamenco, Luisa Requejo y al tocaor Antonio (sic) Capinetti, para que actuaran en dicho local, durante los sábados y domingos." (17)



Manuel Morao: "Capinetti era el que conocía verdaderamente la malagueña del Mellizo. Y como los artistas como nosotros, que hemos vivido aquella época, lo único que sabemos es de cante, pues hablamos de nuestra música, como aficionados, y decía Capinetti que Aurelio, adoptó la malagueña del Mellizo que resultaba muy bien pero que era otra cosa. Capinetti que conocía también la malagueña grande del Mellizo nos la tatareaba a nosotros." (18)

Hace algunos años, compartí gustosamente, en los comentarios del blog de mi compañero y amigo Antonio Barberán, una entrevista suya en prensa, en La Voz del Sur, que habíamos localizado. Hoy la subimos íntegra y la transcribimos para una mejor comprensión lectora:

"Hace unos días ha regresado de Madrid el maestro de la guitarra José Capinetti. Esto por sí sólo es una buena noticia, pero para nuestra curiosidad curiosidad de periodista, no es suficiente; vamos a charlar con él en un bar de mucho rumbo y cante de Cádiz. En la "Privadilla". Sorprendemos al maestro en un reservado cuando está haciendo un estudio, y entre copas de vino, coplas, y sones de guitarra que nos llegan de fuera, transcurre la conversación.

¿Dónde nació usted, Capinetti?

Soy de San Fernando, pero he vivido siempre en esta bendita tierra de Cádiz.

¿Edad?

73 bien cumplíos.

¿Para qué personajes célebres ha tocado usted?

Han sido muchos, muchos, pero yo tengo muy mala memoria y no me acuerdo de todos. Entre ellos he tocado para don Miguel Primo de Rivera, que era un flamenco de los buenos y no digamos nada de Don Jacinto Benavente.

¿Cómo, a don Jacinto le gusta el flamenco?

¿Que si le gusta...? ¡Usted qué sabe, hombre! le gusta más que a los niños la leche!

¿Desde cuándo toca usted?

Desde pequeño, pero para el público, desde los 22 años.

¿Cómo se inició en el arte?

Cuando mi madre me compró una guitarra, me gustaba mucho, tenía mucha afición, pero al poco tiempo me aburría y la vendía. No tuve nunca ningún profesor, aprendí con mi propio esfuerzo a tocarla. Entonces una guitarra valía dos o tres duros y la primera verdaderamente buena que tuve, me costó 50 reales.

¿La primera salida importante de Cádiz?

A Madrid en 1910. Llegué con 8 o 9 pesetas. Pasé muchas calamidades, pero con el tiempo logré triunfar.

¿Ganó mucho?

Por aquellos tiempos ganaba 15 o 20 duros diarios, pero nunca pensé ponerme rico con el arte y ahora, ya me ve usted, que no valgo para nada, y arruinado. Me tuve que venir de Madrid porque la vida está muy cara y gastaba más que ganaba.

¿La mejor época?

Por el año 1923, entonces había afición con "parné" y ahora la hay pero sin él.

¿Qué me dice del arte?

Que la época de hoy es muy diferente a la de ayer, pero se ve cada cosa... Carmen Amaya es una cosa muy seria, y sin embargo Marchena se está echando a perder con esos cantes tontos, y es una lástima porque Marchena sabe cantar. Lo que no le perdono es lo que dijo en el Falla un día: "Voy a cantar una alegría, porque soy el mejor cantaó de todos los tiempos". ¡Qué sabrá él! Si pa cantá alegrías en Cádiz hay que pedirle permiso al público.

¿La ciudad más entendida en flamenco?

Cádiz, Sevilla y Jerez; pero no he visto público más aficionado en ningún otro sitio que en Madrid.

¿Una anécdota?

Por el año veintitantos en Madrid, tuve a Montoya tres noches seguidas escuchándome tocar en "Los Gabrieles", hasta que la última noche nos echaron a la calle.

¿...?

Sí, porque era el único cuarto reservado que había y los parroquianos se marchaban por tenerlo nosotros ocupado.

¿Su mejor alumno?

Baldomero Vargas

Y Capinetti nos sigue contando cosas de su vida muy interesante y hasta nos da algunas lecciones del buen tocar.

Ésta guitarra nos dice por último el que la quiera tiene que dar por ella 5.000 duros.

La brevedad periodística, nos imposibilita ser más extensos, pero no obstante, vamos a lanzar una idea inspirada por algunos aficionados y admiradores de Capinetti. Por Cádiz no ha pasado ninguna persona célebre sin oír a Capinetti. Capinetti ha sido siempre el alma de las más grandes fiestas flamencas; hora es ya por lo tanto de que a este mago de la guitarra le sea dado un homenaje como merece. Muchos de sus amigos y admiradores a los que hemos interrogado a este respecto, están de acuerdo sobre ello. Solamente falta el cerebro que se decida y dirija este acto hasta su realización. Este homenaje debería ser enfocado en un sentido que cubra tanto las necesidades espirituales como las materiales, puesto que ambas son el complemento con que debe pagarse, aunque sea de una forma insignificante, la gran deuda que el arte flamenco tiene con Capinetti. No dudamos que esta idea será bien acogida en nombre de lo que Capinetti fue, es y sería en este ambiente, tan andaluz, tan nuestro, y con el que se representa a España en el mundo entero, cuando una guitarra canta, ríe o llora en unas manos magistrales que le dan vida y comunican al mundo sus sentimientos. Y ya lo saben: ¡A por un homenaje a Capinetti! J. SÁNCHEZ ANES"

La Voz del Sur, 24 de diciembre de 1951.

De su entrevista, se desprenden algunas curiosidades. Destacamos la admiración de Ramón Montoya por su toque (lo cual corrobora los elogios que Montoya había proferido sobre Capinetti, según la declaración de Aurelio) y su estilo rancio, adscrito a la escuela de Patiño de Habichuela y El Pollo. La mención de su mejor alumno Baldomero Vargas posiblemente corresponda léase con la cautela de mera hipótesis con el guitarrista, descrito por Pericón, en sus Mil y una historias, en el capítulo El gitano Baldomero (19). Tirón de orejas para el maestro Pepe Marchena, que caía en innecesarios y vanidosos excesos, tanto en las declaraciones que hacía en sus propias grabaciones, como las que "soltaba" en directo, ante el público.

Una de sus últimas actuaciones se produjo en el verano de 1952. Enmarcado en el contexto de las fiestas veraniegas, la Comisión Mixta de Festejos del Ayuntamiento de Cádiz, organizó el Primer Concurso Nacional de Alegrías. Cuatro premios, de diez, cinco, tres y dos mil pesetas cada uno, se establecieron para primero, segundo, tercero y cuarto puesto; en total: 20.000 pesetas, una cantidad nada desdeñable para la época.

El concurso generó una enorme expectación y al mismo se presentó el mejor plantel de cantaores que, entonces, estaba en activo en toda la provincia gaditana, incluso con figuras ya consagradas que "bajaron" de Madrid, en donde ya triunfaban con gran vitola, caso de Manolo Vargas, Pericón de Cádiz o El Flecha. La primera fase clasificatoria se desarrolló en el Teatro Andalucía, con un lleno absoluto y la final se efectuó en el Gran Teatro Falla. El concurso fue transmitido por Radio Nacional de España, que dispuso altavoces en tres plazas gaditanas (San Juan de Dios, de las Flores y Mentidero), en donde se agolpó una gran cantidad de público.

Entraron en concurso los siguientes cantaores: Juanito de Rota, Manolo Martín, José Muñoz Rivera, Joaquín Moreno Niño de la Cava, Encarnación la Sayago, Juan Vargas, Antonio Díaz el Flecha, Eduardo Lozano El Carbonero, José González Niño de la Huerta, Pericón de Cádiz, Manuel Moreno Niño de la Viña, Manolo Vargas y Chano Lobato. Los tocaores fueron: José Capinetti, Antonio Carrasco Botita, Antonio de Ávila y Rafael de Jerez.

El primer premio fue para Manolo Vargas que declaró que “este ha sido el mayor triunfo de mi vida”; el segundo para Pericón de Cádiz, el tercero para José Muñoz Rivera Barberillo de Cádiz y el cuarto para Juan Vargas (hermano del vencedor y fundador de la famosa Venta de Vargas). Curiosamente, los cuatro eran de Cádiz capital. Cerró el espectáculo una brillante actuación de Pastora Imperio.

Cuatro meses más tarde, el 10 de diciembre de 1952, fallecería José Capinetti, asistiendo a su entierro, su inseparable compañero artístico, Aurelio Sellés y su buen amigo, el médico y erudito gaditano, Ramón Grosso, entre otras muchas personalidades. La necrológica fue publicada en Diario de Cádiz y la resumimos, al haber sido ya mostrada por Antonio Barberán en su Callejón:

"En la tarde de ayer a las cuatro, tuvo lugar el triste acto de conducir a su última morada, el cadáver del que fue nuestro estimado convecino, don José Capinetti Rodríguez, veterano y bien conocido artista de la guitarra, que gozaba de general estimación y aprecio, por sus modestas cualidades y por la popularidad que con su difícil arte, había conquistado, no sólo en Cádiz, sino fuera de nuestra región, en que era asimismo conocidísimo.

(..) A su viuda, doña María López Almagro, hermanos y demás familiares, enviamos el testimonio de nuestra condolencia."

Supuso el adiós a uno de los eslabones de la Escuela guitarrística de Cádiz y los Puertos, con sólidos conocimientos de los ecos mellizeros del siglo XIX en el que vio su primera luz.

Diccionario Gaditano de Flamenquitos Insignes (DGFI):

(I)   El Niño de la Viña
(II)  El Beni de Cádiz
(III) Ramón Vélez
(IV) Caracol el del Bulto
(V)  Antonio Hernández
(VI) El Niño de la Isla
(VII) Fernando Quiñones
(VIII) José Capinetti
_________________________

(1) ALEU ZUAZO, SalvadorFlamencos de la Isla en el recuerdo, San Fernando (Cádiz): Isleña de prensa, 1991 (págs. 75-78).

(2) Ibídem (pág. 76).

(3) TÉLLEZ RUBIO, Juan José y MARQUÉS PERALES, Juan Manuel, Chano Lobato. Memorias de Cádiz, Cádiz: Diputación de Cádiz, 2003 (pág. 231).

(4) Mostrada en su momento por Antonio Barberán.

(5) BLAS VEGA, JoséConversaciones flamencas con Aurelio de Cádiz, Madrid: Librería Valle, 1978 (pág. 20).

(6) ORTIZ NUEVO José LuisLas mil y una historias de Pericón de  Cádiz, Madrid: Ediciones Demófilo, 1975 (Págs 137-141).

(7) BLAS VEGA, José, Ob. cit. págs. 93 y 94.

(8) ALEU ZUAZO, SalvadorOb. cit. pág. 78.

(9) ALEU ZUAZO, Salvador, El Chato de la Isla, entre la vida y el cante, San Fernando (Cádiz): Ispren, 1995 (págs. 91-92).

(10) GAMBOA RODRÍGUEZ, José Manuel, Sernita de Jerez, ¡vamos a acordarnos!: la memoria cabal de su casta, Madrid: Carena, 2007 (pág. 225).

(11) QUIÑONES CHOZAS, FernandoDe Cádiz y sus cantes. Llaves de una ciudad y un folklore milenarios, Sevilla: Fundación José Manuel Lara, 2005 (pág. 227).

(12) Nota manuscrita a pie de página: BLAS VEGA, José, Ob. cit. págs. 15. Este mismo texto sobre Capinetti, se repetirá íntegro, con una ampliación insignificante, en el (DEIF)BLAS VEGA, José y RÍOS RUIZ, ManuelDiccionario Enciclopédico Ilustrado del Flamenco Tomo I, Madrid: Cinterco, 1988 (Pág. 153).

(13) ALEU ZUAZO, SalvadorOb. cit. pág. 78.

(14) Ibídem.

(15) GAMBOA RODRÍGUEZ, José Manuel, Una historia del flamenco, Madrid: Espasa Calpe, 2005 (pág. 370).

(16) VÉLEZ GONZÁLEZ, RamónMi vida contada. Un bailaor flamenco de los años cuarenta, Sevilla: Calle Ancha, 2001 (págs. 60-64).

(17) Hoja del Lunes, 5 de agosto de 1974.

(18) RODRÍGUEZ GRANDE, José María, Manuel Morao; 24 kilates, Candil, número 132, 2001.

(19) ORTIZ NUEVO José Luis, Ob. cit pág 187.