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sábado, 12 de enero de 2013

Gran Teatro. Del fuego ingrato al fuego fatuo

Don Carnal llama a la puerta y nos invita a su teatro, el Gran Teatro Falla, heredero y sucesor del Gran Teatro de Cádiz, que en su mismo lugar fue pasto de las llamas. Su predecesor era entero de madera y ocupaba 1.757 metros cuadrados de la plaza de Fragela. Abrió sus puertas un 28 de junio de 1871, representando la ópera Sonámbula de Bellini. La entrada general costaba 8 reales y 4 "al cuarto piso" (sic). Los libretos de la citada ópera se vendían en el despacho de localidades, al precio de cuatro reales. Las decoraciones del primer y tercer acto habían sido pintadas por los profesores escenógrafos Ferri y Busato. La vida de este coliseo fue muy efímera, apenas diez años. Pese a todo, contó con momentos de gran relevancia social, como el concierto que albergó el 23 de marzo de 1877, al rey Alfonso XII.

Xilografía de La Ilustración Española y Americana, 1881.
En la madrugada estival del sábado 6 de agosto de 1881, un resplandor fuerte y el sonido crepitante de las maderas, evidenciaban la enorme tragedia que, por causas ignoradas, se había ocasionado. 

Gritos de ¡fuego, fuego! mezclados con el sonido de campanas de los templos y del ayuntamiento, que activaba el toque de alarma, en desesperada llamada de auxilio, dirigida a los ciudadanos. Todo fue inútil. A pesar de la intervención del Ejército y la Marina. La plaza de Fragela se convertía en un horno infernal, con enormes lenguas de fuego y con un techo de hierro y pizarra que se desplomaba. El Gran Teatro de Cádiz, levantado con una mayoritaria proporción de madera, quedaba completamente calcinado, sin víctima que lamentar. Excepto la de un pobre gato.


Dibujo de Salvador Viniegra, xilografía de
La Ilustración Militar, 1881.

La primera reacción ciudadana, con José de la Viesca y Enrique Mac-Pherson fue ejemplar, pero poco a poco como el propio incendio se extinguió el entusiasmo. La obra tardó mucho; tanto que al igual que la Catedral nueva, acuñó idéntica expresión coloquial entre los gaditanos: ¡va a durar más que las obras del Gran Teatro! (1).


Lo que pudo ser y no fue.



Disfrutemos de este bonito fardo, eminentemente gráfico, testigo directo de cuando el nuevo Gran Teatro (que tardaría algunas décadas en llamarse Falla) se estaba levantando. Más de veinticinco años tardó su construcción. Las imágenes son de finales del XIX

Miren, escruten, observen cada detalle. Merece la pena. Un gran coliseo que, como su antecesor, coexistió con el Teatro Principal y hoy es símbolo del Concurso de agrupaciones de Carnaval, sin perder de vista que también albergó el famoso Concurso Nacional de Alegrías de los años 1952 y 1953

Antes de que el nuevo coliseo neomudéjar se identificara con la fiesta de febrero, y antes de que toda la atención mediática y presupuestaria se la llevase el Carnaval, en detrimento del arte flamenco de Cádiz; los comparsistas sentían celos indisimulables ante la atención preferente (y las pesetas) que, entonces, se llevaban el flamenco. Justo al revés de lo que hoy sucede.

Testigo de lo anterior, la queja de un operario de astilleros que, en 1953, decide sacar su primera chirigota. Trabajaba de revistero del taller de reparación de material ferroviario. Tenía grandes aptitudes musicales innatas y, sin saberlo, estaba depositando el germen de una nueva modalidad que, una década después, florecería. A todo esto, se llamaba Paco Alba.

                                      Hubo en Cádiz este verano
                                      un concurso de alegrías
                                      les dieron diez mil pesetas
                                      al mejor que las cantaron.
                                      Si a nosotros nos dieran
                                      premios iguales,
                                      otras cosas ya fueran
                                      los carnavales.
                                      Que nos pongan de premio
                                      dos mil durillos,
                                      y vamos a cantarles
                                      más que diez grillos.
                                                ("Los vendedores de marisco", 1953)


Fachada del sur y poniente (puerta trasera). Foto: AHMC.

Fachada de poniente. Foto: AHMC.

Ángulo del sureste. Foto: AHMC.

Entrada principal. Interior del vestíbulo. Foto: AHMC.

Ángulo del suroeste. Las vejigas urinarias también se llenaban en el siglo XIX
(repárese en el ciudadano de abajo a la izquierda). Foto: AHMC.

Galerías interiores. Foto: AHMC.

Interior de la sala y escenario (la montaña de escombros, coronada por un curioso,
está encima del patio de butacas). Foto: AHMC.

Fachada principal. Foto: AHMC.


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(1) Para ampliar detalles, MORENO CRIADO, Ricardo, Gran Teatro Falla (1910-1985), Cádiz: Fundación Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Cádiz, 1985. Véase también Suplemento dominical Cádiz recupera el Falla, de Diario de Cádiz, 7 de octubre de 1990.

1 comentario:

  1. Documento tan valioso como extraordinario.
    Recuerdo con añoranza al genial Paco Alba, personaje que desde muy niña me gustaba seguirle. ¡Qué tiempos! Vivia los carnavales intensamente, cuando eran conocidos por "Fiestas Típicas Gaditanas", en la calle era donde se bebía de verdad su sabor, porque la dictadura no permitía la libertad de hoy...

    Nuestra casa estaba ubicada en la calle José del Toro, era de la familia desde el siglo XIX, también recuerdo a los vendedores de caballas frescas que mi madre nos preparaba con piriñaca...son gratísimos recuerdos y siempre que puedo me "piro pá Cái"

    Un abrazo

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